Haciendo una cosa pensando en la siguiente, y luego juzgándonos unos a otros porque no estamos suficientemente enfocados: este movimiento puede agregar tensión a un día ya ocupado. El libro vincula la atención a la presencia del cuerpo y cómo llevar a cabo los gestos más ordinarios.
La propuesta no es forzar la concentración, se trata de observar la dispersión y luego regresar lentamente a lo que hacemos. Esta exploración se refiere a nuestra manera de prestar atención; no pretende explicar solo la fatiga física o persistente.